"El
25 de diciembre era la fecha en la que en diferentes regiones con
religiones Mistéricas agrícolas, de principios de época histórica, se
conmemoraba una fiesta que encerraba una metáfora agrícola: el
nacimiento de un bebé de Madre Virgen, coincidente con la fiesta de la
Recolección en la segunda época agrícola, cuando tenía lugar la
recolección de espigas de cereales y la vendimia. Dado que ese
atardecer se producía el orto vespertino de las estrellas Espiga y
Vendimiadora de la constelación Virgo, mostraría que los nombres con
que fueron bautizados las estrellas Espiga y Vendimiadora en su
momento, tampoco fue con carácter arbitrario, ya que los mismos aluden
semánticamente a la tarea que anunciaba en época arcaica su orto
vespertino: la recolección de espigas y la vendimia. Y que eran
conmemorados en las fiestas del 25 de diciembre, cuando la Diosa Virgen
daba a luz a sus hijos, metáfora de la nueva cosecha de mieses y frutos
= las estrellas Espiga o Vendimiadora.
En este día de fiesta arcaico: 25 de diciembre, se evidencia también
lo que hemos visto para el 21 de junio: ciertas posiciones de estrellas
y de constelaciones, anunciaban fenómenos con los que el estaban
vinculados semánticamente y relacionados con la historia de la
agricultura .Mostrarían al conservar las fechas de celebración, el
desconocimiento de los mitólogos cristianos de su coincidencia con
señalados hechos astronómicos y su relación con la historia de la
agricultura, cuando tenían finalidad agrícola.
Por ejemplo: en el mito cristiano se narra que la Virgen María, tras
concebir a Jesús de manera virginal [Mateo (1, 18)], dio nacimiento a
su hijo Jesús. Y la iglesia cristiana, pretende celebrar su concepción
como si fuese un ser real nueve meses antes de su nacimiento, que
celebra en la fiesta del 25 de diciembre actual (cuando ya no se
produce el orto vespertino de las estrellas Espiga y Vendimiadora de la
constelación Virgo, que era la situación astronómica del día de fiesta
en que se conmemoraba hace miles de años y anunciaba la recolección de
espigas y vendimia). Pero el nacimiento de Jesús es una metáfora
religiosa que relata la culminación de la historia de la agricultura,
en el que Jesús, al igual que Mitra, Buda, Horus, Carpo, Sida
(granada), Misa y Libera (uva),... protagonistas de otras religiones
"paganas" = "agrícolas", nace de una Madre Virgen un 25 de diciembre,
igual que las figuras similares simbólicas. Todos los bebés,
protagonistas de las otras religiones "paganas" = "agrícolas", se
identifican con el "fruto del vientre virginal" de la Virgen / de la
Diosa, tras haber sido semilla que por fin se convertían en fruto.
De
manera que, a pesar de la pretensión de los mitólogos cristianos que
nos quieren hacer creer que el nacimiento de Jesús es real y
corresponde a un hecho cronológico, lo único que hacen es una
literalización de la narración metafórica en la que se basan y toman en
sentido literal lo que no es más que un mito, similar al de las
religiones precedentes: es la culminación de la historia de la
agricultura. Su nacimiento imita el de otros seres que nacían en la
época en que se recolectaban los frutos de invierno.
Por lo que el origen de esta fiesta y la elección de la fecha de
celebración, así como otras fiestas cristianas, son herederas de mitos
y fechas festivas paganas, a las que se les ha dado una envoltura con
la doctrina cristiana. Asimismo los rituales de las fiestas cristianas,
son herederas de las paganas. Y se evidencia porque cobran plenamente
sentido al analizarlos bajo el punto de vista de que se inspiraban en
las constelaciones de las situaciones estelares de las fechas en que se
celebraban, muestras de que nacieron inspirados en relatos de la
mitología arcaica y en precisos hechos astronómicos". F Martín-Cano
Con las dos noches de Navidad y de la Epifanía, con el Niño y con
Los Reyes Magos, se hallan relacionadas una serie de tradiciones
folklóricas, , que se apoyan en el nacimiento del Dios-Hombre en el
solsticio invernal (debe recordarse que todas estas tradiciones son
originarias del hemisferio norte) y el comienzo del nuevo año con
arreglo al calendario Juliano- Gregoriano. Existen representaciones de
que ya en el año 200 d.C. se presentaba el uso de árboles en la
celebración de la Navidad.
Y a la cabeza de las demás tradiciones convendría hablar en primera instancia del ARBOL DE NAVIDAD.
Ya en el siglo VI, el papa Gregorio I recomendaba tolerancia a los
miembros de la jerarquía eclesiástica hacia las manifestaciones
populares que por su festejo y creencia bien podían tener una
interpretación pagana. Cuentan algunos escritos que fue en el siglo
VIII, en la antigua Germania, cuando un monje inglés, llamado Winfrid,
taló en una nochebuena, un roble que era utilizado en las festividades
paganas para ofrecer vidas en sacrificio. En ese mismo lugar brotó
milagrosamente un abeto y por eso su especie se tomó emblema del
cristianismo.
En los últimos decenios, el ritual del culto al árbol se ha
"laicizado" pasando a formar parte del conjunto de usos navideños,
ligados al banal y maníaco desarrollo comercial . Sus orígenes son
germánicos y tiene un significado de renovación, esperanza y retorno.
En el plano histórico, no se remonta a demasiado tiempo atrás,
aunque la leyenda alemana quiera relacionarlo con Martín Lutero, quien
regresando a Wittenberg, una silenciosa y fría noche de vigilia, quiso
recrear, adornando con pequeñas velas un abeto domestico, la preciosa
imagen que tuvo al observar a los árboles helados del bosque
resplandeciendo bajo la luz de las estrellas.... Para los bretones
(celtas de Bretaña), el árbol de Navidad fue descubierto por Parsifal,
caballero de la mesa redonda del rey Arturo, mientras buscaba el Santo
Grial. La leyenda cuenta que el caballero vio un árbol lleno de luces
brillantes, que se movían como estrellas.
La costumbre se arraigó en Alemania en 1605: Un árbol fue decorado
para caldear una fría noche navideña. La costumbre se difundió
rápidamente por todo el mundo. Es evidente su resonancia arquetípica
para que se consolidara como ritual colectivo, en tan poco tiempo. El
árbol de Navidad llegó a Finlandia en el año de 1800; en Inglaterra en
1829 y a los países escandinavos en los siglos XVI y XVII, pasando de
allí a Inglaterra en 1829.
Primero fueron los soberanos de la casa de Hannóver, Jorge III y
sobre todo su esposa Carlota, y más tarde el príncipe consorte Alberto
de Sajonia-Coburgo, celebre marido de la reina Victoria, quien ordenó
adornar el castillo de Windsor con un árbol navideño en 1841. El árbol
de Navidad llegó a Finlandia en el año de 1800.
En USA es mas antiguo: La tradición del abeto decorado, salió de
Inglaterra directo a Estados Unidos en tiempos de la colonización. Se
le atribuye a August Imgard, un hombre de Ohio; quien instaló el primer
árbol navideño en 1847. En la época de la Guerra de la Independencia se
relaciona con los mercenarios asiáticos que militando en las filas de
los ingleses, compartieron esta costumbre con los colonos alemanes de
Pensilvania.
El Arbol de Navidad es un símbolo arquetípico que tiene ya descrita
su expresión en la vieja literatura alquímica y en todas las
manifestaciones de lo religioso de tradición invernal . Remite
directamente a otra figura arquetípica que ya hemos nombrado antes: La
gran madre.
Se pone de manifiesto el valor religioso del árbol junto con otras
especies vegetales que comparten el honor de ser consideradas, en
Europa, como un buen augurio: El abeto (siempre verde) símbolo de
inmortalidad; pero junto con este, se sigue usando el muérdago , la
antigua planta de los druidas y de la tradición nórdica y en las zonas
rurales italianas se quema el "Raigón" un tronco grueso, ( muy parecido
al "Tió" catalán ) relacionado con la idea de consumirlo como el sol
solsticial; pero cuya ceniza, se conservará todo el año ; puesto que se
le atribuye propiedades curativas y protectoras . En la actualidad, en
toda Cataluña persiste la antigua costumbre del "Tió": Un tronco de
árbol del tamaño de un leño para chimenea, que según la tradición tiene
vida propia y sus excrementos son regalos para los niños que lo golpean
con fuerza con un palo la noche de Nochebuena. Previamente, el Tió se
ha tenido en la casa durante los días antes de Navidad y, ha sido
"alimentado" con comida real ( que por supuesto se "come" cuando nadie
le mira) para que los dulces y regalos que defecará sean mejores. La
costumbre de golpearlo con varas es interpretada por algunos estudiosos
como símbolo de fecundación. Así, alimentado y fecundado, el tronco se
convierte en un símbolo de fertilidad, alegría y buena suerte. En
Inglaterra se llenan los hogares de hojas de abeto, muérdago,
madreselva, o en su sustitución laurel o enebro.
Todo apunta a la sacralización de la vegetación por lo que podemos
relacionar al Arbol de Navidad con los antiguos cultos paganos de
adoración Arboreo-Vegetal . Se encuentran también sobre todo en Europa
central , en otras épocas del año como por ejemplo al comienzo de la
primavera. Recordemos la imitación cristiano-tradicionalista de los
ritos Jacobinos del Arbol de la Libertad, a su vez implantados a
imitación del folklórico Arbol de Mayo.
El árbol del solsticio es un símbolo de renovación y también una
rememoración del árbol cósmico: El Arbol del Mundo representado en el
fresno: En la tradición nórdica , el Yggdrasil, senda y escalera entre
las tres regiones cósmicas del cielo, la tierra y la ultratumba. Fresno
del cual estuvo suspendido Odin durante sus nueve días iniciáticos .
Este proceso está representado en las arbóreas runas mágicas.
Si nos acercamos a la representación arquetípica del árbol, nadie
podrá argumentar que sea casual, que un símbolo como el árbol se haya
impuesto tan profundamente en el seno del cristianismo y otras
representaciones religiosas. En el Génesis se menciona el Arbol de la
Sabiduría; situado en el centro de Edén, símbolo central del pacto
entre Dios y el hombre; El Arbol de Açvattaha de los Hindues; el Arbol
paradisíaco Haoma de los Persas; El Arbol de las manzanas áureas de
Jardín de la Hespérides; El Arbol del Vellocino de Oro de Jasón etc...
En el Nuevo Testamento se da un correlativo del árbol del Edén y el Arbol de la Cruz. Según la medieval Legenda Crucis,
esta habría sido hecha con la madera del primero. Desde un plano
propiamente mitologico-religioso no puede decirse que sea por azar que
un árbol sea el protagonista de la fiesta de Navidad. De los dos
árboles más emblemáticos del Jardín de Edén, el árbol de la vida es
probablemente el más desconocido. Claro está que el árbol de la vida no
es una simple mención bíblica, un árbol más de los muchos que aparecen
en las Sagradas Escrituras: el árbol de la vida tiene un papel notable
dentro de la simbología fundamental del Génesis y de la Biblia en
general. Y sin embargo, el árbol de la vida ha tendido a quedar
relegado en un segundo plano frente a la importancia que nuestro otro
árbol emblemático tiene en el desarrollo del Antiguo Testamento: El
árbol de la ciencia del bien y del mal, del que tan indebidamente nos
dicen que tomaron Adán y Eva la manzana prohibida. El árbol de la vida
es ciertamente misterioso y sobre el que no sabemos (o tal vez no
podemos saber) demasiado.
Del árbol de la vida tenemos la certeza que se hallaba justo en
medio del Paraíso (Génesis 2, 9). De él se dice en Proverbios que es
"la sabiduría" (3, 18), "el fruto de la justicia" (2, 30), "el deseo
cumplido" (13, 12), o "la dulzura de la lengua" (15, 4);pero más
trascendente que estas descripciones es el lugar que el árbol de la
vida ocupa en el relato bíblico de la creación, en el Génesis. Cuando
el hombre y la mujer comieron del árbol de la ciencia del bien y del
mal, dijo Yahvé Dios: "Ahí tenéis al hombre hecho como uno de nosotros,
discernidor del bien y del mal. Ahora, pues, no vaya a alargar la mano
y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva eternamente"
(Génesis 3, 22). Y continúa más adelante el Génesis: "Y expulsóle Yahvé
Dios del vergel de Edén [...] Cuando hubo arrojado al hombre, puso a
oriente del vergel de Edén a dos querubines con espadas de hoja
fulgurante, para guardar el camino del árbol de la vida" (Génesis 3,
23-24).

Estos pasajes del Génesis son cruciales porque aluden a la más obvia
pero importante cualidad del árbol de la vida: Aluden al hecho de que
el árbol de la vida, por medio de sus frutos, comunica con la
inmortalidad. Adán y Eva, como se puede deducir, nunca llegaron a comer
de los frutos del árbol de la vida, y a consecuencia de haber comido
del árbol de la ciencia del bien y del mal, se les vetó el camino que
conducía al árbol de la vida. Así que dos de los más poderosos símbolos
del Antiguo Testamento (los dos árboles) están intensamente
relacionados: Por comer del árbol de la ciencia del bien y del mal se
castigará al hombre a una vida de sufrimiento y arduo trabajo, y con el
árbol de la vida (la trascendencia) promete Cristo que se recompensará
a los que permanezcan fieles (Ap. 2, 7). El correr de los tiempos se ha
encargado de convertir al árbol de la vida en el símbolo que representa
la gran promesa de las religiones basadas en el Antiguo Testamento: La
promesa de la vida eterna.
En el Génesis, el árbol de la vida está en medio del Paraíso, de
forma que el hombre puede acercarse a él y comer de sus frutos,
mientras que en la representación oriental más típica de dicho árbol,
éste suele hallarse muchas veces fuera del alcance del ser humano; es
el caso, por ejemplo, del conocido mito de Adapa, según el cual había
un árbol de la vida en una isla desconocida y a la que siempre resulta
imposible acercarse. Además, cabe resaltar que en la mayoría de las
mitologías que cuentan con un árbol de la vida, solamente los dioses
pueden comer de tal árbol.
En la Tradición de la Cábala (una redundancia innecesaria, puesto
que Cábala en hebreo significa tradición) la representación del Arbol
de los Shefirot está definida como las ramas en donde residen los
valores de la sabiduría y el poder. Suele decirse que un Sephira no
puede explicarse y mucho menos entenderse sin relación a sus Sephiroth
Vecinos, en realidad,al Arbol en su Totalidad.
Siendo el Arbol un símbolo arquetípico , hay que destacar que el
Arbol de la Vida no representa un sistema rígido: Es una forma de
representar al Universo y por tanto al hombre en su anhelo de
trascendencia. En la tradición Védica del árbol de Açvatta, como en el
del Purgatorio de Dante, el árbol esta invertido, lo que simboliza que
en el Cielo está su alimento.
Numerosos estudios han situado las raíces de la tradición del árbol
de Navidad en la época de los romanos; pero lo cierto, aunque parezca
mentira, es que hay que remontarlo a épocas muy anteriores. Así, eran
los antiguos egipcios quienes celebraban los fines de año con una
ceremonia vegetal en la que era común llevar una penca de palma de doce
hojas, una por cada mes del año . Con todas ellas se realizaba una
pirámide y se quemaba en honor al dios Tot. En el 5000 a.c. festejaban
el nacimiento de Horus, y en la antigua Sumeria festejaban el
nacimiento del dios Mitra.
Mas tarde, las antiguas tradiciones de los pueblos celtas, tuvieron
por costumbre; heredada como sabemos , de pueblos más antiguos, de
adornar un tronco que se quemaba la noche del solsticio, para festejar
el renacimiento del sol y atraer la prosperidad.
Esta costumbre, reseñada hacia el 1100 a.c., consistía en recoger un
leño después del solsticio y guardándolo frente al fuego, hasta que,
unos días antes de la festividad, lo adornaban con piñas de conífera,
acebo, hiedra y otras plantas siempre verdes, lo que parece que puede
ser uno de los orígenes de la costumbre actual de adornar un árbol.
Después de varios días adornado y colocado en un lugar de honor en el
hogar, para que todos los miembros de la familia pudieran tocarlo y
dejarle golosinas y regalos, el leño se prendía al ponerse el sol la
noche del solsticio (normalmente era la madre quien prendía el fuego) y
se quemaba lentamente. Sus cenizas se guardaban con veneración, ya que
se decía que podían curar enfermedades. Se solía guardar algún resto
(recordemos al Raigón italiano ) carbonizado para encender el fuego del
leño del ritual del año siguiente.
En Estados Unidos, en muchos lugares sigue vigente la tradición de
encender un fuego la noche de Nochebuena. Germanos y escandinavos
basándose en el respeto y seguimiento de los ciclos naturales del año y
de las fuerzas de la naturaleza, celebraban , ya entonces el solsticio
de invierno en el Hemisferio Norte, alrededor del 24 de diciembre, día
más corto del año… rememorando el nacimiento del niño-sol, el arquetipo
del Niño Divino, normalmente asociada a la tierra y a la luna.
En los países nórdicos, esta fecha se llama tradicionalmente Yule,
término que procede de una palabra escandinava que significa , tabla,
tronco, rueda… (en alusión al cambio de ciclo ). Yule se conoce como la
fiesta del nacimiento de la luz y es una fiesta emocionante, ya que
rememora el encuentro con la simbología cercana a los arquetipos
femeninos de la creación y gestación de la vida . Como hemos citado al
comenzar el texto: El antiguo culto a la Gran Madre.
Se conmemora a su vez el principio masculino de la luz, que vuelve
para vencer la oscuridad. Los días se tornaran más largos según el dios
sol crezca en fuerza y sabiduría. En ese día , según la tradición, la
Diosa se llena de vida otra vez. Ese día también se celebran y
ritualizan nacimientos, maternidades, tal como hemos dicho :
Representaciones del renacer de la vida y la trascendencia.
El árbol de Yule o el tronco de Yule no es otra cosa que una rama o
un árbol que se adorna con luces de colores, esferas de cristal y
adornos de color rojo y blanco. Es lo que ahora se conoce como un árbol
de navidad. El Yule log o tronco de Yule, es un tronco de árbol de pino
o abeto o cualquier otra madera, al cual se le dibuja o talla un sol.
Este tronco luego se quema como una ofrenda . Durante la quema se canta
, se dan regalos y se comparte comida.
Según la tradición también se encuentran referencias de estas
celebraciones entre otros pueblos primitivos y por supuesto, sus raíces
están ancladas en nuestros orígenes: En la cultura griega era costumbre
adornar las casas con hiedra por dentro y por fuera y poner guirnaldas
de acebo y muérdago, normalmente con afán de proteger a los moradores
de las casas y evitar visitas indeseadas. Las campanas que
tradicionalmente se cuelgan como símbolo de la Navidad proceden de una
antigua superstición que dice que los malos espíritus se podían
ahuyentar haciendo sonar campanillas. También se encuentran referencias
a los modernos adornos navideños en forma de herradura, otra antigua
forma griega de deshacerse de influencias negativas indeseables. Las
bolas, estrellas o emblemas que cuelgan del árbol de Navidad
representan los habitantes del cosmos : Planetas y estrellas ; así como
ofrendas frutales, manzanas u otros elementos primaverales que en el
pasado adornaban los abetos y los robles...predecesores del actual
árbol navideño.
Cada uno de estos ornamentos tiene de por sí un significado. Así por
ejemplo, antes de que fueran sustituidas por bombillas eléctricas de
colores, las velas eran uno de estos adornos tradicionales : Simbolizan
la purificación y su llama se entendía como la representación de lo
sagrado: La luz del alma del mundo. Las campanillas como muestra del
espíritu vital. Las manzanas son signos propiciatorios de abundancia.
Las bolas de colores y las estrellas representan , como ya hemos dicho,
la bóveda celeste y sus constelaciones, que siempre han guiado al ser
humano.
Los colores empleados para los adornos son el color rojo, ( ver
tradición de Yule) símbolo del nacimiento (por su asociación con la
sangre) color de la vida y predominante en primavera…, y el verde,
símbolo de la tierra y la naturaleza.
Las manzanas y las piñas eran otros elementos simbólicos utilizados
para la ocasión, ya que representan la fertilidad , la sabiduría y la
vida después de la muerte . Es evidente la experiencia de ciclo de
renovación a partir del solsticio de invierno: Los días comienzan a ser
más largos, (a partir del 26 de diciembre) aunque la vegetación no se
manifestará hasta muchos meses más tarde, la cúpula celeste es la que
primero anuncia el resurgir de la vida en la tierra.
En la actualidad, época de escasez religiosa , no se tiene excesiva
conciencia del significado simbólico de los adornos que se colocan en
el árbol de navidad y los rituales navideños ; aunque eso no significa
que hayan perdido su carácter. Hemos hecho un recuento de los orígenes
de esta tradición y sus resonancia arquetípica.
Estos viejos rituales han evolucionando hasta dar lugar a la actual
sensación de banalidad simbólica. En España, ha tardado en arraigarse y
no ha sido hasta mediados del siglo XX cuando se ha popularizado; pero
es lógico que cada año al llegar estas fechas (salvo la fe en la Diosa
Fortuna que genera una expectativa de unidad colectiva, pero es
efímera...acaba con las voces de los niños de San Idelfonso la mañana
del día 22 de diciembre) y en ausencia de una resonancia religiosa
colectiva ; el alma del hombre occidental necesite practicar rituales
que alimenten su psique , como decía Jung, para evitar que "refunfuñe"
pidiendo alimento. Las representaciones alrededor de la tradición de la
Navidad alimentan el alma del ser humano.
Julio Funes |