El culto a la Diosa, tanto en Roma como en Grecia, pervivió con gran vigor hasta los primeros siglos de nuestra era, hasta el momento de expansión del Cristianismo y de la adopción de los cultos egipcios por el mundo romano. EL relato más inspirado de toda la literatura antigua aparece en el Asno de oro, escrito por Lucio Apuleyo en el siglo II d.C.; se trata de la primera novela en latín, en la de Lucio invoca a Isis desde las profundidades de su tristeza, tras lo cual, aparece ella y le dice: “Yo soy la madre natural de todas las cosas, señora y rectora de todos los elementos, la progenie inicial de los mundos, poseedora de los poderes divinos, reina de todo lo que hay en el Infierno, señora de todos los que viven en el Cielo, que se manifiesta única y bajo una sola forma en nombre de todos los dioses y diosas. Dispongo a mi voluntad de los planetas del cielo, los saludables vientos de los mares y los omninosos silencios del infierno; mi nombre, mi divinidad, se adora por todo el mundo y de diversas maneras, con costumbres variables y bajo muchos nombres” (negrita añadida por la autora). Este texto aporta detalles muy valiosos del culto a la Diosa hace casi 2.000 años.
La invocación de Lucio es un testimonio de que, para las gentes de los primeros siglos de nuestra era, la Diosa tenía mayor significación que otros dioses. En el mundo greco-romano, las gentes, obviamente, no estaba satisfecha con lo que le ofrecía la religión oficial indoeuropea y, así, se practicaban cultos secretos – Religiones Mistéricas (Dionisíaca, Eleusiana)- que procedían de claramente de de la Vieja Europa y proporcionaban un modo de sentir las experiencias religiosas del pasado. Posteriormente, ya en la era Cristiana, la Madre Tierra y la Diosa Parturienta se fusionaron en la Virgen María; así, no es sorprendente que en los países católicos su culto supere incluso al de Jesucristo. En ella existe aún una conexión con el agua vital y los milagrosos manantiales curativos, con los árboles y las flores, con los frutos y las cosechas; es Pura, Fuerte y Justa. En las esculturas populares en las que se le representa como la Madre de Dios, su imagen es grande y poderosa, mientras que, en su regazo lleva a un Niño Jesús muy pequeño. ![]() Las Diosas de la Vieja Europa aparecen en narraciones populares, creencias y canciones mitológicas. La Diosa Pájaro y la antropomorfa Diosa Donante de Vida, pervivieron como un Hado o Hada y, también, con la forma de un ánade, un cisne o un carnero que trae suerte o fortuna; como profetisa, es un cuclillo y, como Madre Primitiva, aparece bajo la forma de un ciervo sobrenatural (mitología irlandesa) o de un oso (griega, báltica y eslava). ![]() Guerrera-Jueza germana armada, Siglo I ac La tradición europea reúne a un gran numero de diosas o heroínas a quienes los pueblos de la antigüedad atribuían poderes similares a los de las brujas o hechiceras. Algunas de ellas encarnaban la energía de los elementos femeninos del Cosmos: el Agua, la Tierra y la Luna. Otras, en cambio, se adjudicaban el dominio de las fuerzas ocultas, el mando de las bondades o la furia de la naturaleza. Todas, sin embargo, tejían con sus manos mágicas el destino del hombre en este mundo. En este informe le explicamos que nombres recibían estas deidades y que atributos poseía cada una de ellas. Badajaga: Bruja de la tradición rusa, reina de los bosques y los animales. Sus advertencias eran temidas y respetadas, pues ella era la administradora implacable de la muerte. Dánae: Hija de Eurídice, fue encerrada por su padre en una cámara de bronce bajo tierra, debido a que el oráculo predecía que el hijo de Dánae iba a dar muerte a su abuelo materno. Zeus, transformado en lluvia de oro, penetro por una hendidura del techo y obtuvo su amor. De esa unión nació Perseo. Entonces, la madre y el niño, fueron encerrados en un cofre, y arrojados a la furia del mar. Sin embargo, a través de sus mágicos poderes, Dánae, logro salvar su vida y la de su hijo, liberándose ambos de su encierro. Diana: Benéfica deidad del bosque, venerada por los romanos, identificada con la diosa Artemisa de los griegos. Reina de la naturaleza salvaje, la selva virgen y las bestias que la pueblan, gobernaba la femineidad y la fertilidad, tanto de las mujeres como de las tierras. Sus atributos se relacionaban con la energía lunar, que rige las funciones orgánicas exclusivamente femeninas. Hècate: Divinidad griega que gobernaba la juventud. Era la encargada de otorgar la prosperidad material, la elocuencia, y la victoria en las batallas y los juegos. Presidía la magia y los encantamientos. Gobernaba la Tierra, el Cielo y el Infierno. Se la representaba con tres cuerpos y tres cabezas: de león, de perro y de yegua. Otras veces asumía la forma de hechicera, con serpientes enroscadas en sus cabellos. Deidad lunar por excelencia, simbolizaba sus tres fases visibles: llena, creciente y menguante. Parece haber sido en principio una diosa benévola pero, con el transcurso del tiempo, fue adquiriendo preponderancia su aspecto destructivo y se la fue asociando con la hechicería. Presidía las purificaciones y aparecía por las noches, escoltada por un cortejo de perros infernales. Holda: Diosa de la tradición nórdica y de la mitología germánica que representa a la Madre-Tierra. Era la encargada de repartir amor y fortuna. Adelantaba, durante las noches, el trabajo de las hilanderas y tejedoras. Velaba el orden domestico, protegía a los recién nacidos y otorgaba el don de la fecundidad a las mujeres. Premiaba las virtudes femeninas y castigaba la violencia. Se le adjudicaban los escarmientos para la ineficiencia en el trabajo y el desorden domestico. Su pájaro mensajero era la cigüeña. Su energía daba origen a las tormentas de nieve, las que provocaba sacudiendo en la tierra el edredón de su lecho. Aparecía cada año ante los hombres sobre un caballo blanco, seguida por un cortejo de mujeres y almas de niños muertos. Boadicea: La Reina Cartismandua / Castimandua de los Brigantes britanos hubo de luchar para defender su trono, porque a raíz de repudiar a su esposo Caracatus (al que había hecho reinar), éste se levantó contra ella. Lo venció ayudada por los romanos. Es famosa la Reina de los Icenios / Icenianos Boudica / Boadicea / Búdica que se apoderó de Calchester, Londres y otras ciudades. Encabezaba el ejército que se resistió y luchó de forma encarnizada contra la invasión romana dirigidos por Suetonio en el año 60 dne (que había arrasado ya la isla de Môn), para lo cual utilizó sus dotes proféticas para incitar y fanatizar a sus seguidores para que lucharan en la guerra. En palabras de MARKALE en (1989, 126): “… la reina bretona Budicca, que se rebeló contra los romanos, ofrecía sacrificios y acciones de gracias a la diosa Andrasta…” Y a pesar de su resistencia y tras encarnizada lucha, fue derrotada por los romanos en el año 60 dne. (Realizó una escultura de ella con sus dos hijas el escultor Jaime Havard Thomas). De ella manifiesta RUTHERFORD en (1994, 29): “… reina y capitana de los icenios británicos. De enorme complexión, sujetando la lanza con puño fuerte, un voluminoso torque rodeándole el cuello y melena roja hasta la rodilla ondeando como una bandera, rompió las filas de la IX Legión romana en su cuadriga de ejes cortantes.” Y dice WÖLFEL en (1968, 339): “Y las mujeres, como la reina de los icenios, Boudica, incitan a la lucha contra los romanos y conducen los ejércitos. La rubia britana es reconocida sin oposición como caudillo, y cuando el emperador Claudio perdona al rey cautivo Caratacus y a su séquito, éstos, según sus costumbres, dirigen su expresión de gracias también a la emperatriz Agripina“. Arduina: La Diosa Cazadora Arduina se representaba armada y con perra. En Iliria / ALBANIA, la Reina Teuta en el siglo III adne organizó un ejército de 500 infantes a los que ordenó apresasen las naves que surcaban y atacaban las costas de su territorio del Adriático. Al causar a los romanos grandes pérdidas Roma le declaró la guerra. Luchó de manera muy valerosa al frente de su ejército vestida de Guerrera en la guerra ilírica del año 228 adne, atacó el Épiro y mató a los mercaderes itálicos de Fenice. Fue vencida por los romanos en el año 229, ayudados por el Rey Demetrio de la isla cercana Faros / Lesina, que la obligaron a ceder gran parte de su territorio, a pagar tributo a Roma, a comprometerse a no salir del Adriático y a gobernar en lo sucesivo pacíficamente. En la segunda guerra ilírica (220 - 219 adne) venció a Demetrios y lo despojó de su reino, aunque éste a continuación asoló la región, hasta que por fin se firmó la paz de Fenice en el año 205 ac Inar/Inara/Inaras:la Diosa Hitita que pidió ayuda y la aceptó del mortal Hupasiya para luchar y matar al dragón / serpiente Illuyanka. La Diosa lo convirtió en su amante, le construyó una casa en lo alto de una peña y le prohibió contactar con otros humanos. Al desobedecerle la Diosa lo mató Lamia: Monstruo fabuloso con cuerpo de dragón y rostro de mujer. Esta figura mitológica de origen griego, representaba el espíritu vengador de la reina de Saba. Hera, la legitima esposa de su amante -Zeus-, en un ataque de celos, la privo de su hijo. Desde entonces, enfurecida de dolor y transformada en demonio, robaba a los recién nacidos de la cuna para nutrirse de su sangre. Aifé: En GRAN BRETAÑA, ESCOCIA e IRLANDA se conoce la Amazona irlandesa Aifé / Aoife vencida por Cuchulain; la Guerrera Ness (epónimo de un río y lago donde se cree habita un monstruo ¿la misma Nessa, Madre Virginal del rey Conchobar del Ulster, tras tomar bebida que le ofreció Cathbad?); la Guerrera Fiacal que enseñó los rudimentos de la caza y de la defensa personal a Fionn / Demne en la ladera de Slieve Bloom; la escocesa Guerrera Scatach “instructora de armas” de Cuchulainn (RUTHERFORD, 1994: 29) y las escocesas Guardianas de la isla Mona / Môn, hoy Anglesey, situada frente al País de Gales, que se opusieron a la invasión romana: «desgreñadas mujeres de negro ropaje, cual furias blandiendo antorchas» según cita de RUTHERFORD a TÁCITO (1994, 58). ![]() Figura de Diosa que decora el mango de un cuchillo de bronce, de Holstein, Dinamarca ![]() Carro austríaco con cortejo de mujeres y varones armados junto a Diosa Noreia, I milenio ac
No hay duda de que las imágenes y los símbolos sagrados de la Vieja Europa siguen siendo una parte fundamental de la herencia cultural europea. La mayoría de nosotros, durante la infancia, estuvimos rodeados del mundo de las hadas, el cual contiene muchas imágenes transmitidas desde aquellos lejanos tiempos. En algunos rincones de Europa, como en mi país natal, Lituania, todavía fluyen los ríos y manantiales milagrosos y sagrados, florecen arboledas y bosques sacros que son prósperas reservas vitales, crecen retorcidos árboles rebosantes de vitalidad y con poderes curativos; a lo largo de los cursos de agua, todavía se mantienen en pie menhires, llamados “Diosas”, plenos de misterioso poder. ![]() Escena del caldero de plata de Gundestrup. Una Sacerdotisa realizando un sacrificio sangriento, para que la armada de la Diosa / Reina Rigani venciese en su lucha contra su esposo La lucha contra la brujería tiene su prólogo, a finales del siglo IX, en el Canon Episcopi, en donde un eclesiástico franco, Regino von Prum, condena la creencia popular en ciertas mujeres diabólicas que, dirigidas por la diosa Diana (nombre latino de Artemisa-Hécate, la divinidad griega, ligada al mundo de las sombras, que preside la magia y los hechizos), cabalgan en grupos atravesando los cielos nocturnos. Aproximadamente dos siglos más tarde (1159), el nombre de Herodías (nieta de Herodes el Grande y esposa de Herodes Antipas que reinó en Galilea del año 4 a. de C. al 39 d. de C. y mandó encarcelar y cortar la cabeza al Bautista) hace su aparición en un texto de Juan de Salisbury, basado en el Canon, junto con el ya citado de Diana y uno nuevo, el de Holda (diosa, más del folklore que del panteón germánico, que representa la tierra y la fertilidad, y se asimila tanto a Frigga, mujer de Wotan, como a la escandinava Hel, reina de los infiernos y los muertos). De ahora en adelante, éstas van a ser las señoras de la noche que conduzcan las salvajes y demoníacas cabalgadas de las brujas y que merecerán, junto con el hada Abundia (al parecer, un avatar de la diosa mortuoria celta Hipona)”.
Este mito tendrá una gran influencia sobre el imaginario medieval, especialmente del norte de Europa, en donde era conocido y temido desde tiempos inmemoriales, y se dispersará por toda su geografía hasta convertirse en leyendas como la de la Santa Compaña, en Galicia, o la del Mal caçador Comte Arnau, en Cataluña. El ruido del viento que resonaba por los páramos, los montes o los bosques era, especialmente para los pueblos celtas y germanos, el anuncio terrorífico de una aparición fantasmal: la partida de caza que, sobre veloces caballos negros y rodeada de una jauría de perros, que escupían fuego por los ojos y la boca, bajaba del cielo oscuro para arrebatar la vida al viajero que se topara con ellos, si no se arrojaba al suelo sintiendo cómo las gélidas pezuñas de los caballos espectrales pisoteaban su espalda. En la tradición germánica, el jefe de la cacería salvaje es, por excelencia, el dios Odín, cabalgando sobre Sleipnir (su corcel de ocho patas), que unas veces va acompañado de la diosa Holda y, otras, de esas divinidades guerreras y funerarias que son las walkirias y que desarrollan su cacería sobre los campos de batalla, escogiendo, para el Walhalla, a los más valientes de los héroes.
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